La televisión, la prensa y la radio son tres medios de comunicación capaces de difundir al instante la mayor catástrofe o milagro que se dé, por todo el mundo.
Que estas tres útiles herramientas nos enseñan, para mí, es algo más que evidente. ¿Para vosotros no?
Sino, ¿a qué viene tanto revuelo con programas como Sálvame, DEC o La Noria, entre otros?
Es, ni más ni menos, por la influencia que pueden llegar a tener en cada uno de nosotros.
Lo que tendremos que entrar a valorar es si la enseñanza que nos transmiten es positiva o negativa.
Empezaré analizando el primero de ellos, LA TELEVISIÓN.
Hoy en día, la televisión ocupa el lugar central en el diseño del hogar, quizás sea porque nos ofrece su compañía a todas las horas del día y de la noche sin pedir nada a cambio.
De la televisión depende, en numerosas ocasiones, cuándo comemos, cenamos, nos acostamos, e incluso, cuándo vamos al baño. Si hasta un niño pequeño asocia que después de ver "Los padrinos mágicos" es la hora de la comida o que la hora de la merienda se corresponde con ver "Pichi Pichi Pitch".
Lo que no llego a comprender es por qué no está más presente en el aula este medio de comunicación.
Se nos enseña a sumar, a leer, a ser autónomo... y, ¿por qué no a ver televisión?
¿No quieren que seamos críticos? ¿Qué mejor ejemplo para fomentar esta competencia?
Frases célebres como la que nos dijo Umberto Eco, escritor y filósofo italiano, "hoy no salir en televisión es un signo de elegancia" nos muestra la cara negativa de dicho medio.
Lo único que sabemos hacer, y muy bien además, es criticar, criticar y criticar, pero no ser críticos y selectos con la información que nos ofrece este medio que, a veces, es positiva y no sabemos recogerla.
Con esto, no quiero decir que esta labor recaiga únicamente en los educadores, los padres también juegan un papel muy importante, pero creo que no tendrían que estar solos. Los docentes también deberían aportar su granito de arena en esta tarea.
En segundo lugar, hablaré de LA PRENSA.
Este medio tiene menos seguidores que el anterior, probablemente sea porque requiere un mayor esfuerzo cognitivo que la información penetre en nuestras cabezas, una mayor actividad intelectual, mientras que en la televisión, la información, en la mayoría de las ocasiones, la recibimos de manera pasiva.
Si la televisión estaba poco integrada en el aula, la prensa aún menos, al menos en los primeros cursos académicos. Y es que, ¿qué niño de menos de 12 años ha tenido en sus manos alguna vez un periódico? Muchos maestros se quejan de que los alumnos llegan a Bachillerato sin saber la estructura de un periódico, o sin haberse afrontado aún a un ensayo. Mi pregunta es, ¿se han preocupado nuestros “maestros" de que utilicemos este medio de comunicación para desarrollar nuestra capacidad lectora? Leer es una competencia que tenemos que terminar de desarrollar a lo largo del primer ciclo de Educación Primaria, ¿cómo es posible que salgamos de un instituto sin haber tocado un periódico en el aula?
Por último, terminaré comentando acerca de LA RADIO.
El peso en nuestro día a día de este medio de comunicación ha ido en decadencia con el paso de los años, mientras que en el pasado podías ver a la gente escuchando hasta una radionovela, actualmente, rara vez la ponemos para algo más que no sea escuchar música o un partido de fútbol en el transcurso que vas en el coche.
Su inserción en clase es prácticamente nula y apenas se fomenta el uso de este medio, ni en el aula, ni en la calle.
Mientras que la imagen que representa la primera fotografía a todos nos es familiar, las otras dos, escasean.
Pero, la realidad es que tanto la prensa como la radio también emiten información acerca del mundo que nos rodea de manera inmediata, aunque, bien es cierto, que requiere una mayor abstracción por parte de su público, pues no se acompaña de las imágenes que podemos ver en la televisión.
A su vez, diré que la mayor parte de esta información que nos ofrecen es fundamentalmente bipartidista, y ¿quién nos prepara para situarnos de manera crítica ante ella?
A pesar de las ventajas e inconvenientes que puedan tener la televisión, la prensa y la radio, bajo mi punto de vista, el mayor problema de estos medios es que no sabemos seleccionar de ellos lo que nos interesa, ayuda y conviene a cada uno de nosotros en cada momento. El problema no está en si estos medios nos enseñan correctamente o no, sino en quién nos educa para sacarles el mayor provecho.





