lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Educan la televisión, la prensa y la radio?

La televisión, la prensa y la radio son tres medios de comunicación capaces de difundir al instante la mayor catástrofe o milagro que se dé, por todo el mundo.
Que estas tres útiles herramientas nos enseñan, para mí, es algo más que evidente. ¿Para vosotros no?
Sino, ¿a qué viene tanto revuelo con programas como Sálvame, DEC o La Noria, entre otros? 
Es, ni más ni menos, por la influencia que pueden llegar a tener en cada uno de nosotros.
Lo que tendremos que entrar a valorar es si la enseñanza que nos transmiten es positiva o negativa.
  
Empezaré analizando el primero de ellos, LA TELEVISIÓN.
Hoy en día, la televisión ocupa el lugar central en el diseño del hogar, quizás sea porque nos ofrece su compañía a todas las horas del día y de la noche sin pedir nada a cambio.
De la televisión depende, en numerosas ocasiones, cuándo comemos, cenamos, nos acostamos, e incluso, cuándo vamos al baño. Si hasta un niño pequeño asocia que después de ver "Los padrinos mágicos" es la hora de la comida o que la hora de la merienda se corresponde con ver "Pichi Pichi Pitch".


Lo que no llego a comprender es por qué no está más presente en el aula este medio de comunicación.
Se nos enseña a sumar, a leer, a ser autónomo... y, ¿por qué no a ver televisión?
¿No quieren que seamos críticos? ¿Qué mejor ejemplo para fomentar esta competencia?
Frases célebres como la que nos dijo Umberto Eco, escritor y filósofo italiano, "hoy no salir en televisión es un signo de elegancia" nos muestra la cara negativa de dicho medio.
Lo único que sabemos hacer, y muy bien además, es criticar, criticar y criticar, pero no ser críticos y selectos con la información que nos ofrece este medio que, a veces, es positiva y no sabemos recogerla. 
Con esto, no quiero decir que esta labor recaiga únicamente en los educadores, los padres también juegan un papel muy importante, pero creo que no tendrían que estar solos. Los docentes también deberían aportar su granito de arena en esta tarea.

En segundo lugar, hablaré de LA PRENSA.
Este medio tiene menos seguidores que el anterior, probablemente sea porque requiere un mayor esfuerzo cognitivo que la información penetre en nuestras cabezas, una mayor actividad intelectual, mientras que en la televisión, la información, en la mayoría de las ocasiones, la recibimos de manera pasiva.
Si la televisión estaba poco integrada en el aula, la prensa aún menos, al menos en los primeros cursos académicos. Y es que, ¿qué niño de menos de 12 años ha tenido en sus manos alguna vez un periódico?  Muchos maestros se quejan de que los alumnos llegan a Bachillerato sin saber la estructura de un periódico, o sin haberse afrontado aún a un ensayo. Mi pregunta es, ¿se han preocupado nuestros “maestros" de que utilicemos este medio de comunicación para desarrollar nuestra capacidad lectora? Leer es una competencia que tenemos que terminar de desarrollar a lo largo del primer ciclo de Educación Primaria, ¿cómo es posible que salgamos de un instituto sin haber tocado un periódico en el aula?




Por último, terminaré comentando acerca de LA RADIO.
El peso en nuestro día a día de este medio de comunicación ha ido en decadencia con el paso de los años, mientras que en el pasado podías ver a la gente escuchando hasta una radionovela, actualmente, rara vez la ponemos para algo más que no sea escuchar música o un partido de fútbol en el transcurso que vas en el coche.
Su inserción en clase es prácticamente nula y apenas se fomenta el uso de este medio, ni en el aula, ni en la calle.




Mientras que la imagen que representa la primera fotografía a todos nos es familiar, las otras dos, escasean.
Pero, la realidad es que tanto la prensa como la radio también emiten información acerca del mundo que nos rodea  de manera inmediata, aunque, bien es cierto, que requiere una mayor abstracción por parte de su público, pues no se acompaña de las imágenes que podemos ver en la televisión.
A su vez, diré que la mayor parte de esta información que nos ofrecen es fundamentalmente bipartidista, y ¿quién nos prepara para situarnos de manera crítica ante ella?

A pesar de las ventajas e inconvenientes que puedan tener la televisión, la prensa y la radio, bajo mi punto de vista, el mayor problema de estos medios es que no sabemos seleccionar de ellos lo que nos interesa, ayuda y conviene a cada uno de nosotros en cada momento. El problema no está en si estos medios nos enseñan  correctamente o no, sino en quién nos educa para sacarles el mayor provecho.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Las NNTT, ¿realmente están en las aulas?

En mi post anterior, dejé una reflexión acerca del dominio de las TIC en nuestra sociedad.
Para ver su influencia en el ámbito de la educación, es importante saber primero cómo se reflejan en todos nosotros.
¿Realmente las NNTT están presentes en las aulas?
Si echáis un vistazo en vuestro pasado, ¿qué imagen de estas dos se os viene a la cabeza?


Supongo que, al menos, para una gran mayoría, la imagen de la derecha les parecerá de un futuro lejano, pues sus aulas sólo se componían de un triste libro que memorizar.

Bien es cierto, que cada vez más colegios e institutos, y sobre todo, universidades, introducen en sus clases elementos tecnológicos, pero este proceso, fundamentalmente por problemas económicos y de formación al profesorado, es muy lento.

Lo que sí me molesta, es escuchar y, bastante a menudo, frases como esta: "Antes educábamos así, y las cosas no han ido tan mal". Y, en el fondo, es verdad. Tenemos médicos, profesores, albañiles, arquitectos, periodistas... que jamás han tenido en su aula un ordenador, o una pizarra digital... Y ahí están. 
Pero si en la actualidad, poseemos recursos que nos permitan mejorar la enseñanza, ¿por qué no utilizarlos?


Estoy harta de que las tradiciones se mantengan por el simple hecho de ser TRADICIÓN
Que una acción tenga entre sus cualidades ser tradicional, no implica intrínsecamente que esté bien así o que no se pueda mejorar. Que al igual que, bajo mi punto de vista, los toros se deberían abolir y no seguir en los ruedos por el hecho ser tradición, o que no se debería permitir la ablación a las niñas en otros países y se haga por el hecho de ser tradición, que dejemos que la educación progrese y no se quede estancada en el pasado por el hecho de ser tradición tener un aburrido libro delante.
¿O volvemos a que la mujer se quede en casa y el marido fuera trabajando?

martes, 1 de noviembre de 2011

Las TIC, ¿eres adicto a ellas?

¿Quién de nosotros no tiene internet, teléfono móvil y mínimo una red social?
Creo que me sobrarían dedos de una mano para contarles.
Es más, ¿quién de nosotros no tacharía de "bichos raros" a esas personas?
Y es que nos parece más que normal disponer, actualmente, de todas esas cosas.
¿Alguno se ha imaginado pasar 1 semana aislado de todas ellas?
Creo que para una gran mayoría esto supondría un problema, y, para mí, el problema comienza justo aquí.
Justo donde la dependecia es tan grande que no sabemos vivir sin ellas... donde nos damos cuenta de que tenemos adicción... Normalmente, asociamos este término a personas que tienen problemas con el tabaco, con el alcohol, con cualquier droga... ¿Y las personas que no son capaces de pasar ni un sólo día sin meterse al Facebook? ¿Estáis seguros de que las TIC no son otra droga más?
Las TIC tienen considerables ventajas, entre ellas, podemos destacar la instantaneidad de la información y su globalización, una mayor facilidad a la hora de comunicarse, una mayor pluralidad de opiniones, en la educación, numerosas formas de explicar un tema, sin necesidad de quedarse en el aburrido libro... Pero, cómo no, también tienen su cara menos buena, y, aunque aquí me podría extender diciendo que hay que tener cuidado porque la información a la que podemos acceder no es siempre verad o que gracias a la facilidad que te dan para comunicarte las redes sociales, totalmente inexpresivas, no le echas un par de narices para decir las cosas a la cara, hasta tal punto de incluso dejar a tu pareja por Tuenti, me centraré en lo que, para mí, es la mayor desvantaja de todos estos avances tecnológicos. Es la expuesta con anterioridad, esa maldita adicción que nos pueden llegar a crear.
Después de toda esta reflexión, no quiero que me malinterpretéis, he dado una visión extremista, pesimista y quizás sesgada de las nuevas tecnologías; y con ello, aunque os parezca mentira, no pretendo que dejéis de usarlas, sólo que os conciencéis. Que no nos quedemos sólo con su parte positiva, que es mucha, sino que también seamos capaces de ver qué hay detrás. Que usarlas con un control y aprovecharnos de todo lo positivo que nos pueden aportar es lo correcto, usarlas con conocimiento, sabiendo que si cuelgo una foto en Tuenti, puede llegar a más gente de la que pienso, que si pongo una frase en Twitter, puede llegar a más gente de la que pienso y que si escribo mi vida en un blog, puede llegar a más gente de la que pienso.